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AZUCENA |
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| ¿Qué es el amor Azucena? - el rostro de
Álvaro pareció cambiar al hacerse la pregunta. Era una
mañana de tibio invierno, inusitada y clara con el sol
magnífico hiriendo la cordillera nevada hasta el valle,
y de una luz obscena de tan manifiesta, que el mundo se
volvía un solo contraste de alucinación. Álvaro, entibiado por el calor de la mañana y enceguecido por el brillo blanco de la cordillera y del papel en el cual escribía, se eludía el la dulce certeza que lo único que en esta vida no se aprende es el amor. El amor, Azucena, el amor - escribió Álvaro y se fugó en recuerdos de un tiempo apacible de encuentros y en el juego seguro de aquello que nunca sería posible. ¿Qué es el amor, Azucena, qué es el amor?: ¿Es el despertar con el sueño aún nítido de haber estado junto a tí? Con el sueño aún nítido, y a la vez tan imposible - se decía Álvaro, mientras con una mano trataba de hacer sombra sobre el papel y de escribir con la otra. Azucena, Azucena: cuánto quisiera que fuese posible vivir a tu lado, despertar por las noches y sentir tu cuerpo tibio, poder hacerte el amor en un sueño alucinado... Azucena: tu nombre tiene la magia de lo imposible, y tú el sabor de la eternidad. El sol de la mañana, Azucena, me recuerda la pasión de tu mirar: de recelo a veces, y otras ¡tan atrevido! El amor, Azucena, el amor. Desde aquel nuestro primer encuentro, después de tantos años de desencuentros, la soledad me ha abandonado; esa soledad que antes aparecía así de pronto, y me traía una tristeza incomprensible, inevitable: fría y dura como un amanecer de invierno. Esa soledad me ha abandonado, Azucena. ¿Será eso el amor, Azucena? El sentirte tan cerca, tan mía, a pesar del tiempo y de la distancia. ¿Será eso el amor, Azucena? En la distancia un horizonte de luz y el metal agudo de los queltehues: anuncian lluvia, descreyó Álvaro, mirando el cielo limpio de nubes. Y la imagen de Azucena le llenó los ojos del recuerdo: . . . Azucena, morena Azucena, caminando con su gracia morena, Azucena, morena Azucena, sintiendo el calor apacible de la brisa morena, Azucena: morena Azucena . . . ¿Será eso el amor, Azucena, morena Azucena? Desearte tanto . . . ¡tanto! ¿Será eso el amor, Azucena?: morena, Azucena. Querer hacer tu felicidad: ¿Será eso el amor, Azucena? ¿Será eso el amor, Azucena?: morena, Azucena. . . . Pensarte, soñarte, desearte, quererte, vivirte, extrañarte: ¿Será eso el amor, Azucena?: morena, Azucena . . . Azucena, morena Azucena; Azucena de mirada morena, Azucena: ¿Será todo aquello el amor?: morena Azucena . . . La mañana de pronto enfrió de una brisa que olía a piedra, a roca, a nieve. El sabor húmedo de tu lengua morena, Azucena; el aroma tibio de tu entrega morena, Azucena; Azucena, mi morena Azucena: ¿Qué es el amor? ¿Qué es el amor, Azucena? . . . el amor, Azucena, el amor, mi morena Azucena . . . Álvaro sintió el frío y caminó sobre la tierra volcánica mirando hacia el horizonte de luz. El amor, Azucena morena, el amor . . . Azucena, mi morena Azucena, el amor es un dolor frío, Azucena. Un algo que duele: ¡...y duele tanto! Y la respiración se hace difícil, y una tristeza de otoño, y el querer gritar y el grito que no sale, y el querer llorar y el llanto que no llega. El amor duele Azucena, mi morena Azucena. Y quererte como yo te quiero, Azucena, y no poder decirlo. Y querer tenerte Azucena . . . y no te tengo: y querer humedecer de lágrimas de ternura tu vida morena, Azucena; y tan lejos que estás tú, tan lejos, mi morena Azucena: mi Azucena morena . . . tan lejos. Azucena morena, mi morena Azucena, mi imposible Azucena morena: el amor Azucena, el amor, que a pesar de lo tanto que duele, es también la fuerza que me hace vivir, Azucena: mi morena Azucena, mi Azucena morena, mi lejana Azucena: el amor, Azucena, el amor . . . En ese preciso instante Álvaro tuvo la certeza inconfundible, abrumadora y también vana, que la vida había pasado por su lado sin él haber podido tocarla, y que lo único que aún deseaba, era poder morir de amores atormentados, desvariados, imposibles... |
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